Donaciones a Haití: cuidado con las «ciberestafas»

Haití

Haití: su lugar en el mundo | www.wikipedia.org

Las catástrofes como las de Haití hacen aflorar lo mejor y lo peor del ser humano. Y cuando hablo de lo peor no me refiero a la gente que saquea, lucha y mata por un trozo de pan o un poco de agua en medio de ese infierno. Yo lo haría, y no me considero un canalla.

No, me refiero a aquellos que, aprovechando la solidaridad que este tipo de cosas despierta en la mayoría de los mortales, estafa al personal mediante páginas web en las que se puede hacer donaciones supuestamente destinadas a los afectados. Dichas donaciones acaban en los bolsillos de esos desalmados, o sirven para quedarse con los datos bancarios del usuario.

Desde mi punto de vista, este tipo de peña tiene la misma talla moral del nota que aparca impune y desafiante su todoterreno en sitios reservados para minusválidos.

En fin, como este blog no está para soltar bobadas o suplir al psicólogo sirviendo como válvula de escape, sino para hablar de cosas relacionadas con Internet y su mundo, ahí va una corta lista de recomendaciones para evitar que nos «ciberengañen».

  1. Sentido común: ¿usted le da dinero o, peor aún, los datos del banco, al primero que pasa por la calle solicitando ayuda a tal o cual causa? Pues en Internet, actúe de la misma forma: no lo haga.
  2. No utilice intermediarios. Desconfíe de toda página web que asegure estar recaudando fondos para Haití, o cualquier otro país en desgracia, a nombre de alguna ONG o institución reconocida. Acuda directamente a las páginas de dicha organización. A menudo éstas informan sobre la apertura de una cuenta bancaria destinada al efecto. De esta forma, usted puede realizar una transferencia online usando su propio servicio de banca por Internet, con lo que sus datos están protegidos.
  3. Si decide hacer un donativo online, y lo hace a través de un formulario habilitado en la página de la institución o de la ONG, asegúrese de no estar operando sobre un duplicado de la página en cuestión. Revise bien la dirección en la barra de direcciones. Contraste esa dirección con terceras fuentes (busque, por ejemplo, Médicos sin Fronteras en la Wikipedia, y enlace desde ahí).
  4. Cuando esté operando sobre un formulario que solicita datos bancarios, es absolutamente imprescindible que la URL del mismo esté encabezada con la secuencia «https«, y no «http». La «s» del primero significa que el formulario está en un servidor seguro, garantía básica para proteger nuestra información bancaria. Revíselo y asegúrese de ello.
  5. Si tiene cualquier duda, acuda a su banco, y realice la transferencia desde allí. Puede hacerlo de forma física acudiendo a su oficina, o de forma virtual como apuntábamos en el punto 2.

Por último, quisiera aclarar que no es la intención de este post disuadir a nadie de efectuar una donación que crea oportuna, si no de ayudar a que éstas se hagan con seguridad, y a quien toca.

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