El fin de la cultura de la posesión

Bicis

Dentro de pocos días en mi ciudad se va a poner en marcha el sistema de alquiler de bicicletas. Algo nada nuevo y ya experimentado en otras ciudades. Quiero tener una bici pero, teniendo en cuenta que no soy un ciclista experimentado, estoy pensando en darme de alta en este servicio. Creo que puede cubrir mis necesidades puntuales de ir en bicicleta por la ciudad.

Llevo tiempo planteándome lo estúpido que es tener aparcado un coche, y utilizarlo unos pocos días al mes. Incluso, he pensado no volver a comprarme un coche y utilizar un sistema de alquiler de coches tipo Carsharing como propone Avancar.

He sumado el coste del garaje, los gastos del seguro, las revisiones del coche y el impuesto de circulación. A todo ello, le uno el factor de renovación del ciclo del producto que se produce en el automóvil, más o menos a los 12 años de su existencia. Todo ello hace quie me pregunte lo siguiente: ¿de verdad necesito comprarme un coche nuevo?

Soy usuario de Spotify. Teniendo en cuenta que no tengo un oído musical refinado, Spotify cubre mis necesidades musicales. Todavía soy usuario con publicidad pero, me planteo tener una cuenta pro. Cuando quiero escuchar música, localizo las canciones, creo mis listas de reproducción y disfruto. Dicha situación provoca la ausencia de cds en las estanterías así como de archivos mp3 de dudosa procedencia en los ordenadores.

Hace unos días leí un post muy interesante en Error 500 sobre el funcionamiento de Kindle y el libro de Bolaño “Los detectives salvajes”. Como bien se indica en el post, los libros no se compran sino que tenemos permiso para leerlos. No podemos cederlos ni compartirlos, sino leerlos.

En ese post se menciona el término “la cultura de la posesión”. Me ha gustado mucho y simboliza el climax alcanzado por la sociedad de consumo. Poseer casas, coches, bicicletas, soportes musicales, libros… todo lo debías tener como algo propio. Compartir jamás y ceder podía ser un insulto.

Este comentario lo escribo subido a una nube. El famoso Cloud Computer es una realidad que poco a poco está presente en nuestras vidas. Es irreal no verlo y no darse cuenta que ya se encuentra aquí. Forma parte de una nueva cultura donde la posesión no existe. Únicamente tienes el derecho al acceso o disfrute de ella mientras tengas el permiso de poder utilizarla.

En el mismo post de Error 500 se mencionaba la llegada de la cultura del acceso. No me gusta el término acceso y sí que encuentro más real, el término permiso. Pero, lo bien cierto es que ha llegado una nueva forma de acceder a determinados bienes, y no necesariamente tiene que pasar por la posesión.

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