Solo seguiré los consejos de mi instinto.

Disfruto como un enano cuando leo artículos donde algún osado analista se ha atrevido a aconsejarte sobre cómo programar. Lo digo sin ironía. Durante el tiempo que estás apasionado con esa lectura por lo general te dejas embriagar con sus razonamientos, aunque puedas encontrar en tu propia experiencia ejemplos que contradigan sus afirmaciones.

Un día te hablan del «Desarrollo ágil». Te recomiendan que liberes rápido los cambios. Son un grupo de gente que desarrolla software libre y tiene una panda de usuarios ansiosos de nuevas funcionalidades y dispuestos a beta-testear tus avances. Veremos dónde se meten su consejo si vienen a esta empresa, donde tienes que insistir a los clientes para que miren y aprueben los cambios que has hecho.

Otro día te encuentras con un artículo llamado «SIG (Silence Is Gold)» que sugiere que un proceso que ha ido bien no debería mostrar ningún mensaje. Yo me paso el día poniendo mensajes de feedback tipo «Su correo ha sido enviado» o tipo «Ha habido un problema, inténtelo más tarde», por no hablar de todo lo que envío al log de la aplicación, así que del único silecio del que quiero oir hablar es del grupo «Heroes del Silencio».

Otro día te encuentras con un artículo «KISS (Keep it simple, stupid)» donde te convencen de no complicar las tareas. Yo no complico las tareas, oiga. El cliente me complica las tareas. Si solo tienes un sencillo formulario de contacto, él tendrá un extraño cliente de correo. Si tienes varias maneras de llegar al formulario, querrá que cada una envíe un email a una cuenta diferente, pero una de esas maneras lo haga a dos cuentas.

Otro día te envían un artículo titulado «Premature optimization is evil» donde algún programador fustrado se lamenta sobre las horas que ha pasado optimizando un proceso que poco tiempo después tuvo que cambiar porque cambiaron las especificaciones. Ahora, tu prueba a no optimizarlo y verás la cantidad de tiempo que pasas sin tener que cambiarlo.

Otro día acudes a una charla sobre «Scalability» donde esencialmente te dicen que te olvides de los dos consejos anteriores y dejes todo preparado para aceptar posibles cambios. Entonces recuerdas cuando leiste «Design Patterns» y confías en recordar lo suficiente para poder crear una estructura que represente la realidad con tal afinidad que pueda asumir como natural cualquier variación que se proponga.

Otro día asistes a una reunión donde se reflexiona sobre las horas de producción que suponen las diferentes secciones de cada web y sales convencido, pensando en simplificar las cosas y que llegado el momento paguen lo justo por los cambios que quieran, aunque no comprendan porqué un cambio canijo causa una factura grandota.

Y así vas pasando tu vida … recibiendo impulsos emcionales que igual te dirigen hacia una tendencia que te dirigen hacia otra …

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