¡Tenemos un Laus!

Gráfica de DeFraile para la edición 2009 de los Laus

Gráfica de la edición 2009 de los Laus

Los Laus son, como ellos bien defienden, los premios de diseño gráfico y comunicación visual de más prestigio en nuestro país. Todo diseñador por estos lares conoce -y probablemente ambiciona- estos galardones.

Acabamos de conocer la lista de trabajos seleccionados – al menos, con un bronce, los oros y platas se sabrán en mayo- y nos hemos alegrado de ver uno de nuestros proyectos seleccionados en el apartado de naming. Es la primera vez que nos presentamos.

Siendo exactos, el naming no es una especialidad del diseño gráfico en absoluto. Pero sí es una parte, y bastante importante, de la identidad corporativa, o como se dice ahora, del branding.

¿qué es el naming? pues no es más que el previsible anglicismo con el que se ha dado en llamar a la disciplina de creación de nombres para la identidad corporativa o de producto. La expresión más correcta en español sería “identidad verbal”. Dado que la mayoría de proyectos profesionales de identidad corporativa son liderados por equipos de diseño, pueden pasar varias cosas:

1. Que la identidad verbal sea aportada por el cliente y se acepte sin más crítica

2. Que el trabajo de naming sea asumido por el diseñador

3. Que en el equipo que desarrolla la identidad haya una persona especializada en naming

4. Que se cuente con una empresa externa especializada en naming

Como es fácil adivinar, las situaciones más frecuentes son la 1 y la 2. No voy a entrar en cuál es el mejor escenario, sino en la importancia del nombre en la construcción de una nueva identidad.

Como diseñadores gráficos, podemos ser propensos a olvidar que la palabra es la principal forma de comunicación que tenemos los humanos. Está clara la enorme capacidad evocadora de las imágenes, como la cálida expresividad de los gestos o la emotividad del tacto. Pero sin el lenguaje hablado estaríamos al nivel de los primates. A la hora de crear una marca o de generar la identidad de una empresa no podemos obviar que la seña principal de identidad es el nombre. Será la única en llamadas telefónicas y conversaciones de todo tipo. Lo buscaremos en guías y lo escribiremos en nuestro navegador de internet. Lo pediremos al dependiente de Mercadona, lo recomendaremos a nuestra madre, lo apuntaremos en la lista de la compra. Además de todo eso, el nombre será el componente esencial del logotipo, por supuesto.

Para Filmac, el nombre siempre ha sido el primer capítulo en cualquier proceso de identidad corporativa, desde hace más de 15 años. Por eso estamos muy orgullosos de que nuestro primer Laus pertenezca a esta especialidad. Más información sobre el proyecto premiado… en mayo, tras la Nit Laus!

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